COLONIA BALANIDA
El proyecto parte de una figura elemental: la cúpula. Desde esa forma inicial se exploraron distintas posibilidades de emplazamiento hasta encontrar en el acantilado de la fortaleza el lugar idóneo para implantar una serie de cúpulas agrupadas, configurando una pequeña colonia.
Durante el proceso de diseño surgió inevitablemente una referencia: la Ciudad de las Gaviotas de Fernando Higueras, proyectada en el risco de Famara, en Lanzarote. En ella, Higueras proponía cápsulas-mirador que se agrupaban como mejillones en la roca. Tomando esa idea como punto de partida, el proyecto adoptó el nombre “Balánidos”, en alusión a las bellotas de mar: pequeños crustáceos que se adhieren firmemente a la roca, evocando la relación directa entre la forma arquitectónica y su integración en el terreno.
La propuesta plantea que estas cúpulas solo sean visibles desde el mar, sin permitir el acceso desde él. Desde tierra, en cambio, el conjunto permanece oculto, y la entrada se localiza discretamente para dar paso a un sistema de túneles subterráneos que conducen a cada celda individual. Una vez en el interior, la mirada se dirige exclusivamente hacia el horizonte marino.
Cada celda se concibe como un mirador vertical de 360°, que permite contemplar tanto el cielo como la caída del acantilado. Su vocación es convertirse en un espacio de aislamiento creativo, pensado para artistas, dibujantes o fotógrafos que buscan concentrarse en un entorno único, jugando además con los reflejos y distorsiones que genera la geometría curva de la cúpula.