AÑO 2022

FÁBRICA DE BAMBÚ

El proyecto surge de una doble inquietud: por un lado, aprovechar materiales alternativos y sostenibles como el bambú, y por otro, dar un nuevo uso a la madera quemada procedente de incendios, incorporándola como recurso inmediato de construcción. A partir de esta idea inicial, la propuesta se plantea como una fábrica vinculada a la cantera y al agua, donde el propio proceso productivo se convierte en motor del proyecto arquitectónico.

El recorrido del bambú estructura el edificio: primero se tala y se traslada en camiones hasta la parte baja de la cantera; de allí, en barcas, los fardos flotan hasta su punto de hundimiento, donde permanecen bajo el control de buzos que monitorizan su estado. Una vez listo, el bambú reflota para pasar a los hornos de secado y tratamiento. Con la ayuda de grúas, el material asciende a los almacenes donde se clasifica y, finalmente, se eleva hasta el nivel de calle para su distribución en camiones. Así, la fábrica se organiza como una cadena espacial de acciones productivas, visible y coherente con el ciclo del material.

Además de su dimensión industrial, el proyecto incorpora un taller de aprendizaje en el que visitantes y profesionales pueden experimentar con las técnicas tradicionales de trabajo del bambú. A lo largo de un fin de semana, los participantes reciben formación práctica y conviven en la propia instalación, subrayando el carácter pedagógico y comunitario de la fábrica.

La investigación previa mostró tanto las ventajas del bambú como material constructivo —crecimiento rápido, versatilidad de usos y propiedades físicas destacables— como sus limitaciones en el contexto español, donde no existe aún una producción a escala. Por ello, la propuesta combina su ciclo con la madera quemada, un recurso abundante tras los incendios forestales, cuyo aprovechamiento inmediato evita su deterioro y reduce costes.

Finalmente, la implantación en cantera permite integrar el tiempo de inmersión del bambú en agua como parte natural del proceso, y plantea la necesidad de infraestructuras adaptadas a la topografía, así como medidas de seguridad y prevención de incendios, como torres de vigilancia y espacio para el aterrizaje de helicópteros.

Más allá de la fábrica, el proyecto se concibe como un ecosistema material y social: un espacio donde la arquitectura, la naturaleza y la producción se entrelazan, promoviendo nuevas formas de relación entre recursos, territorio y comunidad.