AÑO 2019

BIBLIOTECA INTENSIVA

El proyecto parte de la reflexión sobre el trabajo anterior, en el que se exploraba la implantación de cúpulas de aislamiento en el acantilado de Peniche, comparadas con los balánidos —crustáceos que se adhieren tanto a las rocas como a los cascos de los barcos. Con esa analogía como punto de partida, la nueva propuesta toma como base un carguero de 65 metros de eslora y lo convierte en soporte de un ecosistema arquitectónico.

La decisión clave fue hundir e invertir el barco: al colocar el casco boca abajo, se reproduce el lugar donde con mayor frecuencia proliferan algas y crustáceos en el mar. Esta operación reduce el espacio interior, obligando a plantear una planta subterránea dividida en medias alturas, lo que aporta compacidad y una atmósfera cercana a la de un buque real.

Como elemento de continuidad con el proyecto previo, las cúpulas reaparecen aquí como tragaluces marinos distribuidos sobre el casco, permitiendo la entrada de luz natural y la visión directa del agua desde el interior.

El programa se define bajo el concepto de biblioteca intensiva: un lugar de aislamiento destinado a la concentración en la lectura, el estudio y el trabajo, sin distracciones ni posibilidad de evasión inmediata. Para reforzar esta condición, el acceso queda determinado por un sistema natural de horarios regulado por las mareas. La pasarela de entrada se inunda durante la pleamar y solo queda accesible en bajamar, generando dos turnos diarios de aproximadamente seis horas cada uno. Así, el propio mar marca los ritmos de permanencia y salida.

Por último, el proyecto se completa con un sistema técnico inspirado en la ingeniería naval: dos salas de máquinas con desaladoras, capaces de generar agua potable y electricidad. Este mecanismo garantiza la autosuficiencia de la biblioteca, siguiendo la lógica de los barcos de guerra preparados para largas estancias sin contacto con tierra firme.